Introducción. La actitud de las personas está determinada por los valores que cada uno haya adquirido con el paso del tiempo por cada etapa de su vida, estos valores serán los que ayuden a formar la personalidad de los individuos, y al fin y al cabo definir la forma en cómo nos conducimos en la vida y servimos a la sociedad. Pero la verdadera importancia de los valores en la organización es porque “tienden los cimientos para comprender las actitudes y la motivación y porque influyen en nuestras percepciones.” (Robbins, 2004, pág. 64)
Las personas que han tenido una familia unida, donde privan valores de responsabilidad, respeto personal y seguridad familiar, la mayoría habrán seguido el ejemplo de sus padres, o sus hermanos mayores, y probablemente tengan un mejor desempeño en la sociedad y sus trabajos, mientras que otros jóvenes con costumbres de informalidades y relativa falta de estímulos en sus familias, les será más fácil asumir un rol de compromiso en una empresa, depende de los valores que hayan adquirido así será su grado seriedad y empeño en hacer un trabajo que satisfaga las expectativas de la organización.
Desarrollo. Los individuos que recién se integran en la fuerza laborar de una empresa, podrían enfrentar situaciones que representen un prejuicio a sus principios, los desmotiven incluso a tal grado que se contagien de de algunos malos hábitos o los vicios de algunos empleados, con más razón cuando tenga que pertenecer a grupos de trabajo interdisciplinarios donde hayan diversidad de generaciones, y se ponen de manifiesto diferentes intereses que son común en las personas y que tienen una afectación directa en la organización. Los administradores deben enfrentar el reto de poder dirigir personas de épocas diversas con valores diferentes, deben tener la capacidad de comprender que la actitud de cada uno tiene origen en la prioridad que dieron a esos valores en sus vidas. “Conocer que los valores de los individuos difieren pero reflejan las preferencias sociales de la época en que crecieron es de gran ayuda para explicar y pronosticar el comportamiento.” (Robbins, 2004, pág. 67)
¿Qué ha pasado con las organizaciones en los últimos años con respecto a los valores de los individuos?, probablemente todos nos hemos enfrentado a cambios en las empresas que requieren de la asimilación de nuevos paradigmas de la administración moderna, sobre todo cuando cambian los líderes de las organizaciones, y se implementan nuevos planes estratégicos que impulsan formas alternas de alcanzar los objetivos. Los gerentes cada vez que impulsan cambios y proponen nuevas ideas encuentran un sinnúmero de condiciones de sus colaboradores tratan de imponer como resistencia a los nuevos paradigmas. Las investigaciones arrojan datos interesante respecto a las prioridades que dan las diversas culturas con respecto al poder, la actitud, el trabajo, sus intereses y planes futuros. “El programa de investigación Eficacia Mundial del Comportamiento Organizacional y el Liderazgo (GLOBE en inglés), que comenzó en 1993, es un estudio multicultural continuo de liderazgo y las culturas nacionales.” (Robbins, 2004, pág. 69). GLOBE clasifica a los países por su enfoque en diversas dimensiones con base a su cultura, lo que ayudad a comprender los grupos sociales, los compromisos con el desarrollo, la industrialización y el trabajo en equipo e individual de cada nación así como impactan a las empresas en esos países y cómo las actitudes de la gente determinan por qué reaccionan las personas ante determinadas situaciones y cómo en cada actitud interfiere el conocimiento, las creencias, los juicios, las emociones o los sentimientos y la conducta, y la razón de por qué es que estas tienen una especial importancia en el comportamiento de las organizaciones.
El trabajo es nuestra segunda casa, en él compartimos más tiempo con los compañeros que con muestras mismas familias, sobre todo en grupos pequeños es fundamental un actitud positiva para lograr un ambiente de trabajo agradable, estar positivos todos los días cuando llegamos a la oficina o al campo de trabajo es haber hecho desde ese momento más de la mitad del trabajo, contar con el apoyo de los demás, sentir la cohesión del grupo y la comunicación adecuada, mejora el ambiente de la empresa y a su vez mantienen una ambiente de trabajo sano.
Mientras que si llegamos a trabajar con una actitud de fracaso donde sentimos que el trabajo no es para nosotros o que no “encajamos” en el grupo, desde ahí las cosas empiezan mal.
Muchas empresas o proyectos que se inician con mucho entusiasmo, pareciendo que todo va muy bien, algunas veces duran muy poco por varias razones, de las cuales cabe mencionar que el compromiso con el proyecto y participar activamente de las actividades que requiere la empresa son fundamentales, las sociedades de empresas requieren una efectiva comunicación entre sus socios y muchas veces de sacrificios, estos esfuerzos deben ser de todos por igual, la responsabilidad y la entrega de los formadores de la sociedad es trascendental, todos deben estar unidos bajo un propósito común, llevar a la empresa o el proyecto a alcanzar el éxito.
En las empresas donde trabajamos sean estas del estado o privadas la participación de los empleados la mayoría de las veces deberán ser motivadas por los mismos empleados, los resultados de nuestra labor será identificada con los aportes de ideas, informes, opiniones, soluciones e iniciativas que propongamos ante un tema o situación que requiera de una valoración profesional o simplemente sea parte de nuestro quehacer diario. Para que los aportes sean congruentes y eficaces debemos estar identificados plenamente con lo que sucede en la empresa, y sobretodo poner los beneficios de la organización por encima de los intereses propios. Esto es posible si logramos mantener un alto grado de motivación y compromiso con la empresa.
Pensar en que si algunas empresas o sectores de la industria que pertenecieron al estado y que por su falta de competencia se privatizaron, da para analizar si más bien no fue la falta de iniciativa y compromiso de los empleados lo que pudieron haber llevado la empresa a ese momento. En los procesos de privatización de los sectores eléctricos de América Latina por ser esta industria una de las que más inversión requiere, a veces no ha sido suficiente los esfuerzos de los que laboran allí, sino más bien los procesos completos de planificación, dirección y control que se requieren en empresas de enormes envergaduras, para hacer realidad los proyectos de generación y transmisión que se pretenden para abastecer a demanda eléctrica del país, y con la burocracia que sobre todo los procesos de contratación y expropiación conllevan, algunas empresas no les ha quedado más que ceder ante la necesidad de mantener un servicio de calidad, continuo y seguro mediante el aporte de la inversión privada y extranjera.
Estos sectores de los servicios públicos como el agua la electricidad, el alumbrado público las carreteras y la salud, deben administrarse con un alto grado de eficacia para hacer realidad los proyectos y eficiencia para hacerlos de manera competitiva, por lo que se requiere de un gran compromiso y participación de los que ahí trabajan, proponer acciones y realizar un trabajo a conciencia con la integridad que debe caracterizar a las personas, probablemente se mantendrán como servicios propiedad del estado y cumpliendo con una labor social, al brindar un servicio a todos por igual, y con un costo razonable.
Otros sectores que aunque se han manejado en propiedad del estado recientemente se han abierto a la participación privada, tal es el caso de los seguros y las telecomunicaciones. Ambas empresas con alto grado de conocimiento en su negocio pero con debilidades muy palpables por el entorno, por otro lado servicios de altos costos y sensibles para el desarrollo de inversiones de altos rendimientos, por eso también han sido sectores de gran importancia de los inversionistas. La actitud de las sociedades laborales de ambas empresas sin duda han sido comprometidos en el servicio que han brindado a la sociedad, pero han dejado un factor importante de lado y es en cuanto al servicio al cliente en el caso de las telecomunicaciones y la pluralidad de los servicios en el caso de la aseguradora. Lo que llama la atención es los empleados en ninguno de los dos sectores mencionados se hayan manifestado en contra de los procesos de apertura, probablemente porque reconocieron de la necesidad urgente que había, para que la sociedad siguiera desarrollándose con los mejores servicios disponibles que demandan las sociedades modernas. Este ejemplo ilustra como dos grandes empresas mostraron una actitud de competencia manteniendo una gran coherencia con los principios con las que fueron creadas evitando enfrentamientos con el Gobierno, que pusieran en tela de duda su verdadero interés por la sociedad.
La permanencia de las empresas se deben al entorno, ya que es todo lo que las rodea y la sociedad como tal, los grupos de interés y demás, los que consumen los productos y servicios que ahí se desarrollan, los inversionistas no mantendrían interés algunos en desarrollar o brindar un producto o servicio, si la sociedad no lo fuera a demandar, por lo que mantener una permanencia de las empresas publicas y/o privadas, conservan un verdadero equilibrio en la sociedad, generándose el empleo de las personas, los ingresos y el crecimiento de las familias que las conforman, sin embargo debe haber mayor grado de distribución de los recursos con tal de tener una sociedad más justa. Muchos de los gobiernos antes de entrar a ejercer el poder se pasan más de un año hablándole la gente de lo que hará cuando estén gobernado, inmediatamente después de asumir el poder inician haciendo exactamente los contrario que iban a hacer esto es una disonancia cognoscitiva, ya que, esto “se refiere a cualquier incompatibilidad que perciba el individuo entre dos o más de sus actitudes o entre sus actitudes y su proceder.” (Robbins, 2004, pág. 74). Por lo general cuando estas situaciones se presentan en el gobierno, las actitudes se trasladan hacia las empresas estatales, y causan angustia e incertidumbre que afecta en cierta medida el desempeño de los empleados y por ende el logro de los objetivos de la empresa.
Conclusiones. Tener una actitud positiva en la organización, comprometida y participar activamente en el trabajo les permitirá a los empleados amentar el grado de satisfacción por su trabajo, orgulloso de lo que la empresa hace para las demás personas y sobretodo el bienestar consigo mismo. Se sentirá parte de la organización, no necesitará que la motivación le llegue de afuera, sino que saldrá de su interior, más bien será capaz de trasladar su motivación a los demás, sus valores y la ética hacia el trabajo ubicarán a la empresa en un aposición privilegiada en la industria donde se desenvuelva y su gente pondrá todo sus esfuerzos en mejorarla día a día, los gerentes estarán satisfechos de su labor y las empresas estarán a salvo de cualquier amenaza.
Bibliografía: (1) Robbins, Stephen P. (2004) Comportamiento Organizacional. Décima Edición, México: Pearson-Prentice-Hall.
lunes, 12 de abril de 2010
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