lunes, 12 de abril de 2010

La Globalización en los países latinoamericanos

Todos los seres humanos recibimos diariamente la información que queremos y otra que no necesariamente necesitamos, así es el mundo de hoy, la información viaja a gran velocidad de un continente a otro, en instantes nos vemos inmersos en la problemática de un país, en el conflicto de otro y las crisis son tema de la mesa día con día. Esto es producto de la Globalización, concepto que cada vez se hace más popular en el argot de la población mundial.
Pero ¿qué es en realidad el fenómeno de la globalización?, es a caso los medios de comunicación por sí solos, o es el mercadeo mundial que nos abate con una constante lucha por vender los productos de las gigantescas empresas, o es la explosión de las tecnologías de información (TI), un concepto que sin lugar a duda es pieza fundamental de la globalización, o más bien es un modelo económico que nos obliga a participar de sus bondades. Como dicen algunos por ahí, “la globalización es un fenómeno que llegó para quedarse”. Y es que hoy en día, no nos podemos imaginar un mundo sin internet, sin televisión por cable o satélite, y sin teléfonos celulares. Como ya se mencionó, las tecnologías de información, que no son más que un conglomerado de medios capaces de comunicarnos a unos y a otros, está lleno de información que viaja a través de la “red”, ni cuándo se va de vacaciones, nos podemos alejar de los medios de comunicación ni de las tecnologías de información, lo primero que preguntamos cuando viajamos es: ¿tiene internet el hotel?
Por otro lado no se puede imaginar uno al país en una economía cerrada sin intercambio de bienes y servicios ni turismo. Y es que parte del negocio de la globalización es que la gente conozca nuevos horizontes y a su vez gaste dinero en otros países viajando, sin lugar a dudas con las facilidades que hay hoy en día, es parte de la globalización el que un ejecutivo de Costa Rica tenga una reunión de trabajo en Miami a las 8 de la mañana y esté de regreso el mismo día por la noche, como si hubiese ido a su trabajo normal, ya que la logística que han desarrollado las compañías aéreas permiten hacer eso y más.
Con solamente un tarjeta de crédito, un pasaporte al día y una agenda de negocios, la gente se mueve constantemente de un lado para el otro, sin dejar de estar comunicado con su oficina ni con su familia. La juventud de hoy pertenece a más de una de las redes sociales que cada vez son más populares, de ahí comparten información, hacen negocios, los que bien utilizan esos medios incluso logran bueno empleos, cursos de capacitación en línea y con los videos y fotografías conocer el mundo sin moverse de su computador o con solo usar sus teléfono. ¿Es esto bueno o malo?, solo el tiempo lo va a poder decir, lo que sí es cierto es que es un fenómeno con el cual es casi imposible de luchar.
Ahora bien, los países de Latinoamérica y el mundo entero están cada vez más impactados por este fenómeno, desde la visión de los economistas, la globalización promueve el intercambio de bienes y servicios aprovechando las ventajas competitivas de los países, y de esta manera trasladando un beneficio a los consumidores finales, ya que estos pueden optar por una mayor cantidad de artículos a “buenos precios”. La pregunta que nace es ¿cuán necesario son los productos que se comercializan en el mundo para vivir de manera saludable y segura? Aunque cuando uno llega a un supermercado de estos gigantes, y observa la gran cantidad de productos disponibles, en marcas, colores, tamaños y precios, ve claramente que el fenómeno de la globalización persigue que los individuos sean consumistas y a su vez, satisfaga esas necesidades que nos han presentado en las películas, y que vemos en las vallas publicitarias, necesidades que hemos creado y que nuestro subconsciente se ha encargado de impulsar para hacer realidad.
Pero quienes son en realidad los ganadores, del fenómeno de la globalización, “¿Cuáles son los efectos del comercio libre y la globalización? ¿Qué fuerzas están influyendo en el crecimiento exponencial de las áreas urbanas en todo el planeta?”, estas son las preguntas que se planteó Paul Krugman, en su investigación sobre el tema de referencia y que lo hizo merecedor al Premio Nobel de Economía en el año 2008, un apasionado investigador y profesor universitario que ha planteado algunas premisas referentes al tema del comercio mundial y la globalización, entre ellas “de que muchos productos y servicios se pueden producir más baratos en grandes series, algo propio de las economías de escala, mientras que los consumidores tienen a demandar una creciente variedad de bienes y servicios. Como resultado, la producción a pequeña escala de las economías locales está siendo progresivamente sustituida por la producción a gran escala de la economía mundial, dominada por las empresas que fabrican productos similares y que compiten entre sí.” (http://www.expansion.com/2008/10/13/portada/1223896415.html?a=6ff76a8a297cc2b203353b17b2f73d34&t=1265923195)
Basado en la premisa de Krugman, los países como los nuestros, y específicamente los de América Latina están destinados a sustituir muchas de sus industrias por productos o servicios alternativos, que se logren incorporar dentro de los mercados mundiales de forma competitiva, sobre todo porque estos países tradicionalmente agrícolas deben medir sus potencialidades con países europeos y asiáticos donde primeramente están altamente tecnificados y el otro grupo alberga una mano de obra muy barata, que pone en desventaja a Latinoamérica cuyas metodologías de cosecha en la mayoría de estos aún son muy artesanales, esto sin duda incrementa los costos productivos y por ende los precios de los productos.
Otro de los grandes impedimentos con los que los países del área nos hemos enfrentado es al alto grado de proteccionismos a los sectores agro industriales que países ricos como Estados Unidos, de Europa y Asia aún mantienen, y es que a pesar de los esfuerzos que hacen entidades como la OMC para hacer privar los principios fundamentales del comercio mundial ya que “la Organización Mundial del Comercio (OMC) es la única organización internacional que se ocupa de las normas globales que rigen el comercio entre los países. Su principal función es garantizar que las corrientes comerciales circulen con la máxima fluidez, previsibilidad y libertad posibles”. (http://www.wto.org)
Partiendo de los principios básicos del libre comercio en pro del bienestar de la humanidad, y siendo el comercio global emblema fundamental de la globalización, y tal y como lo plantea Johan Norberg en “Globalisation is Good”, cuando ejemplifica a los países que le han dicho sí a la globalización, cómo han mejorado su nivel de vida en los últimos veinte años, tal es el caso de Taiwán, debería no haber duda de que es una buena alternativa de desarrollo.
Sin embargo los movimientos antiglobalización han sido enfáticos en que la globalización fomenta la pobreza. Más que fomentar la pobreza una de las debilidades de la globalización es que el capitalismo global no cobija a todos por igual. A pesar de que los países que han enfocado su modelo de desarrollo basado en el capitalismo, la apertura de los mercados y la competitividad han disminuido los índices de subdesarrollo y pobreza, han creado también enormes brechas entre los ricos y los pobres, y sobretodo han impactado mayormente la clase media, ya que son ellos los que han sido el caballo de batalla de los gobiernos para subsistir mediante la recolección de impuestos para desarrollar los programas sociales, ya que los aportes de las empresas o la responsabilidad social corporativa es un concepto que aún no ha calado en los intereses de las grandes empresas, ni son parte estratégica de su negocio.
Porque si bien es cierto los países que se han industrializado y que han sido capaces de abrir sus mercados y eliminado barreras para la entrada de empresas, productos y servicios de gigantes transnacionales, mucha de la economía de sectores informales como pequeñas tiendas y restaurantes locales se han visto desplazados por estos gigantes. Un caso particular es la empresa Wal-Mart, quien ha extendido sus operaciones por todo el mundo, llevando productos procedentes de todos los continentes a precios muy competitivos, con muy bajos costos para ellos, ya que el alto poder de negociación como compradores, ponen en desventaja a los proveedores locales, beneficiándose muy pocos de los sectores productivos están a su alrededor.
En sí la globalización podría haber tenido mejores resultados si las reglas del mercado se hubieran respetados por todos los países, pero se ha ejercido un poder de mercado por la empresas globales, que han puesto en jaque a mucho países que paulatinamente han ido perdiendo su identidad y su soberanía, disminuyendo la clase media y obligando a la población a adquirir productos de otras latitudes por encima de los productos locales desfavoreciendo la producción interna.
Y es que si la economía es un “Cambio hacia una economía mundial interdependiente” (Charles Hill), es de suponer que los países inmersos en esta ola, deberían también ser beneficiados, so solamente por las “migajas” que los países emergentes han recibido sino por el fomento del desarrollo económico, social y político con los que los países como los miembros de la Comunidad Económica Europea se han beneficiado, trayendo más y mejores oportunidades a sus habitantes.
Los componentes de la globalización: la globalización de los mercados y la globalización de los productos, exigen mayores esfuerzos a los países para que sus sectores industriales sean cada vez más competitivos. Es un hecho que los productos que se encuentran en el mercado son productos que recogen las ventajas competitivas de muchos países por lo cual son productos cuyos costos de producción son muy bajos. Por otro lado la tecnología que se utiliza para la fabricación de los productos globales es costosa y los países más ricos han aprovechado las economías de escala para que sus productos sean innovadores, de bajo costos y difíciles de sustituir.
No está demás mencionar que parte del mercado global es la internet que se ha caracterizado por ser un medio de acercamiento de las culturas, ya que a través de la red se logran hacer negocios y millones de transacciones en un día, ya no es necesario trasladarse de un lugar a otro para hacer negocios, los mercados no tiene límites de espacio tiempo y volumen, ya que cada vez son más las alternativas de transar en la red, los medios de seguridad informática han procurado ir mejorando día con día de manera que la gente cada vez confía más en realizar las actividades comerciales en línea.
Otro de los impactos que ha tenido la globalización en el mundo es relacionado con el trabajo de la gente. Para ser más competitivas las empresas han tenido que trasladar sus operaciones a los países donde hay exceso de mano de obra y por ende se han beneficiado algunos países emergentes por la contratación de su gente, que a pesar de que son salarios muy bajos, al menos estimulan el empleo y mejoran el nivel de vida de los sectores marginados disminuyendo los cascos de miseria y delincuencia. Sin embargo en los países donde esas empresas han trasladado sus operaciones, han causado desempleo y angustia en sectores vulnerables, creando focos de pobreza y fomentándose la delincuencia y la drogadicción. Muchas de estas empresas son las llamadas “capitales golondrina”, que se establecen un país mientras las tasas de rentabilidad sean favorables, y cuando no lo es tanto recogen sus cosas y se van, si pensar en la angustia de ese capital humano desempleado, incluso algunos dejan pendiente las liquidaciones de sus empleados incumpliendo con su responsabilidad patronal.
Como es de esperar la globalización ha tenido un impacto directo en el medio ambiente, ya que cada vez es más la necesidad de explotación de los recursos, el uso desmedido de los hidrocarburos y energías contaminantes como el carbón para la generación de electricidad, y el desarrollo de los procesos industriales, apartándose de los compromisos adquiridos por un grupo importante de países desarrollados como en el “Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, que es un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global: dióxido de carbono (CO 2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de al menos un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Protocolo_de_Kioto_sobre_el_cambio_clim%C3%A1tico)
Como hemos visto en los últimos días el calentamiento global causa desequilibrios en los ecosistemas, provocando temperaturas extremas en diversos puntos de la tierra, esto a su vez causa fenómenos naturales que impactan las cosechas u ponen en peligro la vida humana, el fenómeno del niño que en este momento está causando estragos en distintas latitudes ha acentuado las crisis energéticas y la estabilidad social, poniendo en peligro no solo la vida de las personas, sino que pone en duda el futuro de nuestros hijos, ya que el desarrollo desmedido sin sostenibilidad no garantiza la vida futura.
Sin embargo los países ricos conforme se desarrollan y aumentan sus capitales, proponen leyes más fuertes en pro de la conservación de sus recursos, pero esto no es recíproco para los países con los cuales suscriben tratados comerciales, muchos países en Latinoamérica han sido explotados en sus recursos por empresas que han implantados operaciones de alto riesgo como es la minería a cielo abierto, la pesca desmedida, la agroindustria y la tala desmedida que ha acabado con los bosque y por supuesto afectando el equilibrio del ambiente.
No hay duda que tenemos una gran responsabilidad para mantener a los países del área con los recursos suficientes para garantizar el desarrollo humano, de las actuales generaciones y las futuras, pero solo con un compromiso y un esfuerzo integral entre la sociedad, la industria y los gobiernos será posible, de otra manera, estaremos muy pronto en crisis energéticas y alimentarias que acabaran sin duda con la raza humana.
Ronald Delgado Barboza
13 de Febrero 2010

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