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Introducción. Cambiar o morir, frase trillada pero aún no ha calado lo suficiente en las organizaciones, algunos esperan el cambio para morir, es decir el cambio natural para convertirse en polvo.
Existen muchas razones por las cuales la gente que quiere perdurar en las organizaciones para cambiar, los profesionales son cada vez más, hay cada vez mas tecnología que hay que saber usar, los medios de comunicación facilitan romper las berreras, navegar océanos, cruzar los cielos sin moverse de un solo lugar.
Aunado a esto las crisis económicas que son cada vez más frecuentes, por lo que el desempleo que estas crisis causan es cada vez más abundante en los países desarrollados, y la mano de obra calificada está presente en el mundo y es normal la inmigración hacia los países como los nuestros, eso nos hace estar sometidos a cierta presión, por lo que es otra razón más para estar en constante cambio, debemos mejorar día a día y fomentar en los niños ser competitivos desde pequeños, así no tendrán tantos inconvenientes ni frustraciones más adelante.
Las empresas deben ser innovadoras, cada día los productos son más globales, todos los días consumimos productos que provienen de varios países, y los que aquí se producen rara vez los consumimos nosotros, por lo general se exportan y el intercambio comercial es intensivo.
Desarrollo. No tenemos alternativa, las exigencias del entorno son cada vez mayores, y cada vez mayores son los retos que debemos enfrentar y superar. La tecnología aunque cumple un papel preponderante también interfiere con las obligaciones de las personas en las empresas y en los jóvenes, que pasan muchas horas de su vida chateando o jugando en la computadora, esto a pesar de que sirve para desarrollar habilidades de comunicación desestimulan a las personas a trabajar o estudiar, el impacto de las sociedades virtuales también pueden crear hábitos inapropiados cuando se utilizan en exceso.
Es probable que continuamente nos enfrentemos a cambios en la organización sobre todo en los sistemas de información, las compañías de software constantemente realizan propuestas de mejora de los sistemas y venden sus ideas a las empresas que desean implementar estrategias de negocios modernas, don se requiere que se modifiquen los métodos tradicionales de trabajo.
Las empresas que realizan este tipo de cambios planeados, “busca mejorar la capacidad de la organización de adaptarse a las alteraciones del entorno”, (Robbins, 2004, pág. 558), además de modificar el comportamiento de las personas en la organización, muchos de los cambios que la empresa enfrenta se debe a las exigencias de los grupos de interés o stakeholders, estos grupos ejercen presión en las empresa desde los gerentes, empleados y propietarios, que son grupos de interés internos, como se observa en la figura 1., existen también grupos de interés externos que presionan a la empresa a mantenerse en constantes modificaciones o cambios en la gestión de la organización, y de esta manera también los empleados deben adaptase a las exigencias de estos grupos. Sobre todo los cambios relacionados con la sociedad y el estado tienen una influencia directa en los empleados, desde la política salarial, hasta la legislación laboral vigente, esto requiere que tengamos que adaptarnos a las nuevas exigencias del entorno de la empresa.
Por las presiones del entorno y a lo interno de la empresa, normalmente los cambios tiene una alta resistencia, normal en los seres humanos, que rápidamente nos acostumbramos a un estado de confort sobre todo cuando tenemos cierto tiempo de hacer las cosas a nuestro modo, esta resistencia puede ser individual u organizacional. “Como seres humanos, somos criaturas de hábitos.” (Robbins, 2004, pág. 559), y tomamos las osa con cierta calma cuando ya hemos hecho una rutina para resolver nuestros problemas, cuando nos cambian el panorama, nos ofuscamos y nos sentimos acorralados, una de las situaciones más típicas es cuando tenemos trazada una ruta de la casa a la oficina y de pronto cierran una de las vías que acostumbramos pasar, eso se vuelve un caos, ya que nos demandará más tiempo de lo habitual incluso si la ruta que debemos seguir es desconocida, podría causarnos un problema por llegar tarde al trabajo, esos pequeños cambio tienen un impacto significativo en nuestra vida por los hábitos adquiridos, la sensación de seguridad de una ruta conocida, el miedo a lo desconocido, y por qué no el impacto incluso económico que un pequeño cambio podría ocasionar. Estos factores que con un simple ejemplo de cambio, podría causar un trastorno por algo en el fondo insignificante, da una muestra de lo sensibles que podríamos ser ante los cambios.
Cuando los cambios son más fuertes a nivel de la corporación a la que pertenece la empresa en donde trabajamos, la resistencia organizacional abarca otras dimensiones, como la influencia en los grupos por los hábitos laborales, la incertidumbre por las nuevas directrices, la sensación de inseguridad laboral y sobre todo la dificultad de hacer cambios estructurales donde se pueden tocar las líneas de poder o de mando.
Muchas veces estos cambios crean situaciones de estrés en los miembros de la organización que deben tener la debida atención, sobre todo en las etapas maduras de los cambios.
La manera para superar la resistencia al cambio, es estar enterado de lo que podría suceder y tener claras las alternativas para poder superar los cambios. Normalmente esto no se da, en las organizaciones prevalecen los rumores o las conocidas “bolas”, que nos son más que información distorsionada que se filtra entre los grupos y se lleva a todos los rincones de la empresa. Esto ocurre de manera frecuente en las grandes empresas que están sujetas a presiones y necesidades de cambios organizacionales. Algunos miembros que son más sensibles a estos rumores pasan más estresados de la cuanta. Por los general como comúnmente se dice “cuando el río suena, piedras trae”. Una manera de cómo las empresas pueden manejar esta situación es manifestando con claridad cual es la política de cambio de la empresa, “como el cambio amenaza invariablemente el statu quo, implica necesariamente una actividad política” (Robbins, 2004, pág. 563), es decir debe haber implícito un proceso de negociación o de educación a los miembros de la empresa, para disminuir la ansiedad de la gente.
Las organizaciones pueden enfrentar mejor los procesos de cambio, entre más organizada este la empresa, es decir, que la organización sea capaz de proporcionar “intervenciones de cambio planeado, fundadas en valores humanistas y democráticos, para mejorar la eficacia de la organización y el bienestar de los empleados”, algunos principios éticos bien arraigados en los empleados también contribuyen a enfrentar los cambios.
Cuando se pretende realizar cambios organizacionales o estructurales en las empresas, es normal la creación de grupos de expertos para realizar los ejercicios y análisis de las propuestas. La mayoría de las veces estos grupos son asesorados por expertos consultores externos que nos están involucrados con la empresa, de manera que se traten los asuntos estratégicos sobre todo de líneas de poder de la manera más objetiva posible, de lo contrario, estos grupos entran en encrucijadas con caminos sin salida, típico de los grupos de fuerzas de tareas mal asesorados.
A pesar de que los grupos tengan buena voluntad de hacer propuestas inteligentes cuando se requieren realizar cambios en la organización, se ven sometidos a la influencia de ciertos compromisos con sus superiores que no permiten que avancen las propuestas, incluso la percepción de la organización y la solución de conflictos la algunas veces no concuerda con la de sus jefes, situación que interfiere en las propuestas de los grupos.
Las empresas deben fomentar en sus empleados las habilidades que les permita a los empleados enfrentar y participar de los cambios de la organización. Ahora son muy frecuentes los términos como inteligencia de negocios, organizaciones inteligentes o sociedades del conocimiento, todos estos conceptos están muy relacionados en la medida que se pretende que las empresas funcionen cada vez más parecidas al funcionamiento del ser humano, que las organizaciones sea tan complejas desde el punto de vista del manejo de información, que las decisiones y los procesos se desarrollen bajo una secuencia lógica y estas interactúen con el exterior de manera casi automatizadas, esto implica desarrollar enormes esfuerzos en la automatización de los procesos, la compatibilidad de las bases de datos con los sistemas computacionales y que la información esté disponible para el momento oportuno, los gerentes en una estructura empresarial de inteligencia de negocios, tiene los datos de la producción, las ventas y el precio de las acciones en tiempo real, las personas están culturalmente alineadas con las necesidades de la empresa, y la información fluye de manera constante y sin obstáculos, todos disponen de la misma información con datos únicos, un gerente se dan cuenta de la influencia que tiene un cliente en las operaciones de la empresa, la información proporciona datos que normalmente no se conocen, o los conoce solo los especializados en finanzas.
Conclusiones: Las organizaciones de este siglo deben estar preparadas para los cambios que cada vez son más seguido, incluso se dice que los único que es constante en las empresas es el cambio, es una tarea de los seguidores de los cambios hacer propuestas que impacten en la empresa y sean consideradas como alternativas viables para surgir ante las presiones de las fuerzas externas.
Las empresas que tendrán éxito son las que se adapten a las exigencias del entorno, para eso se requiere de ideas nuevas, de “individuos que adoptan una innovación y promueven la idea en forma activa y entusiasta, consiguen apoyo, superan resistencias y se aseguran de que se ponga en práctica” (Robbins, 2004, pág. 563), se requiere además de organizaciones de aprendizaje, capaz de evolucionar en el tiempo, vencer los nuevos paradigmas y enfrentar el futuro con entusiasmo, más que con miedo, ver los cambios con indiferencia, adoptar las estrategias que sean urgentes de poner en marcha, incentivar a los individuos a aprender, y sobre todo prepararlos para desaprender, ya que la revolución de la economía global, requiere que las empresas que quieran mantener su competitividad, asuman la responsabilidad de cambiar a pesar de lo aprendido en el pasado.
Bibliografía: (1) Robbins, Stephen P. (2004) Comportamiento Organizacional. Décima Edición, México: Pearson-Prentice-Hall.


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